Recuerdo perfectamente la segunda vez que vi Blade Runner el año de su estreno, 1982 . Fue en un cine del extrarradio de Londres. ¿El motivo? La película me había impactado tanto cuando la vi por primera vez que necesitaba verla en versión original. Y hoy, de pronto, me he dado cuenta de que ha transcurrido ya un cuarto de siglo desde entonces. Y he de reconocer que me ha invadido una punzada de nostalgia, y -enlazando con el post anterior- me he puesto a recordar cómo era aquel presente y cómo imaginaba que sería el futuro, el día de hoy.


Lo cierto es que su estreno se vio eclipsado por otro clásico del cine, ET el extraterrestre, y en general el film no recibió buenas críticas. Aunque la mayoría de los de mi generación sabíamos que de ambas, era Blade Runner la película que terminaría siendo una obra de culto entre cinéfilos y visionarios. No viene mal recordar que aquella época era la de los primeros ordenadores domésticos: los Spectrum y Commodore, como el PET CBM 3032 que había que programar en BASIC y que tenía una pantalla de fósforo verde. Los programas informáticos se grababan en casetes de audio, la memoria RAM era de 2 Kb o -con suerte- 4 Kb, y todavía no sabíamos qué era un ratón... Todo se hacía a golpe de teclado, cursor y programación. Internet era una quimera -aún faltaban años para el HTML -, y ante los primeros magnetoscopios nos debatíamos entre los sistemas VHS , el Betamax y el Video 2000 -al igual que hoy dudamos entre contratar línea con Movistar, Vodafone u Orange- pero sin posibilidad de intercambiarnos cintas de video entre sistemas. ¡Ah! y el I-Pod de la época era el Walkman de casete. En fin, visto desde esta actualidad, aquel era un presente de una tecnología primitiva pero excitante. Era la época en la que unos chavales yankees se reunían en los garajes de sus casas para diseñar las máquinas y programas que marcarían el futuro de la tecnología -nuestro presente-. En aquel caldo crecieron Bill Gates , Steve Jobs, Steve Wozniak, y Ronald Wayne entre otros muchos gurus tecnológicos.


Y en ese ambiente frenético, tecnoptimista y un tanto kitsch , se estrenó Blade Runner , reflejando en nuestras jóvenes retinas un futuro distópico al que toda aquella nueva tecnología que todavía debíamos aprender a digerir parecía abocarnos. La película de Ridley Scott tenía todos los ingredientes para terminar siendo el film de culto que es hoy día. Un guión potente, no exento de múltiples revisiones y polémicas, una cinematografía y diseño de
producción realmente innovadores -y posteriormente imitadísimos-, una sugerente banda sonora original (BSO) compuesta e interpretada por Vangelis , que quizá sea la BSO que mayor número de bootlegs ha conocido, debido a la disputa que el compositor mantuvo con la productora.

Además, la película nos dejó un buen puñado de frases memorables como aquella de Roy Batty , el replicante némesis de Rick Deckard -el blade runner protagonista de la historia-, que a punto de morir recita aquel:

“He visto cosas que nunca creeríais. El ataque de naves ardiendo más allá de Orion. Rayos-C brillando en la oscuridad de la puerta de TanHauser. Ahora, todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”

Lo cierto es que a lo largo de estos años Blade Runner ha sido objeto de todo tipo de estudios, tesis doctorales, ensayos, libros y webs -hasta se puede descargar uno la tipografía usada en el cartel del film- . Su rodaje está plagado de anécdotas y curiosidades , errores de continuidad que hacen las delicias de los cinéfilos y que han dado lugar a más de un acalorado debate, el más famoso de todos aquel de: ¿Es el propio Rick Deckard un replicante ?

El film plantea intrigantes cuestiones acerca del futuro de la humanidad, desde la identidad y la memoria, el difuso límite entre lo humano y lo no humano, la lucha contra el envejecimiento y la muerte, el cambio climático y la sobrexplotación de los recursos de nuestro planeta, el ascenso de la cultura oriental frente a la occidental, y el mestizaje general en una sociedad globalizada...

Aunque aún faltan algún tiempo para el año 2019 en el que transcurre la historia fílmica de los replicantes inspirada en la novela "Sueñan los androides con ovejas eléctricas" de Philip K. Dick , los indicios actuales resultan sumamente perturbadores.